Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 19.II 1911. La índole especial de mi inspiración, con la que yo, hombre muy dichoso y muy desdichado, me acuesto ahora, a las dos de la madrugada (quizá dure, con tal de que yo soporte la idea, pues es superior a todas las anteriores), consiste en que puedo hacerlo todo, no sólo con vistas a un trabajo concreto. Si escribo a la buena de Dios una frase, por ejemplo Él miraba por la ventana, esa frase es perfecta.
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«¿Te quedarás aquí todavía mucho rato?», pregunté. Al hablar de repente, se me escapó volando de la boca un poco de saliva, lo cual fue un mal presagio.
¿Te molesta? Si te molesta, o si acaso te impide subir a tu casa, me voy enseguida, pero si no, me gustaría quedarme, pues estoy cansado.
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