Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 28.III 1911. El pintor Pollak-Karlin, su mujer[12], dos incisivos superiores anchos, grandes, que hacen que su cara grande, más bien plana, termine en punta; la señora del consejero áulico Bittner, madre del compositor[13], cuya edad hace resaltar su robusta osamenta hasta tal punto que parece un hombre, al menos cuando está sentada: — Es tanto lo que le exigen al Dr. Steiner[14] sus discÃpulos ausentes - Durante las conferencias, los muertos se apiñan a su alrededor. ¿Ansias de saber? Pero ¿realmente necesitan aprender algo? Se ve que sÃ. — Duerme dos horas. Desde que una vez le cortaron la luz eléctrica, siempre lleva consigo una vela. — Ha estado muy cerca de Cristo. — Representó su obra de teatro en Munich. («Puedes pasarte un año estudiándola y no la entenderás»), él mismo diseñó el vestuario, escribió la música. — A un quÃmico le dio grandes lecciones. — A Löwy Simon, comerciante de sedas en ParÃs, Quai Moncey, le dio excelentes consejos para sus negocios. Löwy ha traducido al francés las obras del Dr. Steiner. De ahà que la señora del consejero áulico tuviera escrito en su agenda: «¿Cómo se alcanza el conocimiento de mundos superiores[15]? En casa de Simon Löwy, en ParÃs». — En la logia de Viena hay un teósofo de sesenta y cinco años, un hombre gigantesco, fuerte, antiguamente un gran bebedor con la cabeza gorda, que continuamente cree y continuamente tiene dudas. Se cuenta una anécdota divertida: una vez, en un congreso en Budapest, durante una cena en el Blocksberg, una noche de luna, cuando el Dr. Steiner se acercó inesperadamente a su grupo, se asustó y corrió a esconderse con su jarra detrás de un tonel de cerveza (a pesar de que el Dr. Steiner no se habrÃa enojado por ello). — Quizá no sea el mayor investigador actual de los espÃritus, pero es el único que ha recibido la misión de unir la teosofÃa con la ciencia. De ahà que también él sepa todo. —