Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre A la aldea donde nació llegó una vez un botánico, un gran maestro del ocultismo. Fue ése quien le iluminó. — El hecho de que yo vaya a visitar al Dr. Steiner me lo interpretó la señora como una reminiscencia incipiente. — El médico de la señora, en una ocasión en que se manifestaron en ella los primeros sÃntomas de una gripe, preguntó al Dr. Steiner por un remedio, se lo recetó a la señora y con él la curó enseguida. — Una francesa se despidió del Dr. Steiner con un Au revoir. Él sacudió su mano detrás de ella. A los dos meses la francesa murió. Hay otro caso parecido en Munich. — En Munich hay un médico que cura con colores que son determinados por el Dr. Steiner. También envÃa enfermos a la pinacoteca con la prescripción de que se concentren ante un cuadro concreto una media hora o más tiempo. — Fin del mundo atlántico, fin lemúrico y ahora fin causado por el egoÃsmo. — Vivimos en una época decisiva. La tentativa del Dr. Steiner triunfará, con tal de que no prevalezcan las fuerzas de Ahrimán. — Toma dos litros de leche de almendra y frutas que crecen en lo alto de los árboles. — Con sus discÃpulos ausentes se trata mediante formas de pensamiento que envÃa hacia ellos, sin volver a ocuparse de ellas una vez que las ha generado. Pero se gastan pronto y tiene que reproducirlas. — La señora Fanta[16]: Tengo mala memoria. El Dr. Steiner: No coma usted huevos.
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