Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre _______
En hebreo me llamo Anschel, igual que el abuelo materno de mi madre, al que ella, que tenía seis años cuando él murió, recuerda como un varón muy piadoso y erudito, con una larga barba blanca. Cuenta que le hicieron coger los dedos de los pies del cadáver y pedirle perdón por las faltas que hubiera podido cometer contra él. También se acuerda de la gran cantidad de libros que tenía el abuelo, que cubrían todas las paredes. Se bañaba todos los días en el río, y en invierno abría con un pico un agujero en el hielo para bañarse. La madre de mi madre murió tempranamente de tifus. A partir de esa muerte, la abuela de mi madre se volvió melancólica, se negaba a comer, no hablaba con nadie; una vez, al año de la muerte de su hija, salió a pasear y ya no volvió, su cadáver lo sacaron del Elba. Un varón aún más docto que el abuelo fue el bisabuelo de mi madre, que gozó de igual estima entre cristianos que entre judíos; una vez, en un incendio, su piedad obró el milagro de que el fuego evitase y respetase su casa, mientras ardían todas las que la rodeaban. Tuvo cuatro hijos, uno se convirtió al cristianismo y se hizo médico. Todos murieron pronto, excepto el abuelo de mi madre. Éste tuvo un hijo, al que mi madre conocía como el tío Nathan el loco, y una hija, que fue la madre de mi madre.
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