Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 7.I 1912. Por desgracia a la señora Tschissik le tocan siempre papeles que sólo muestran lo esencial de su naturaleza; representa siempre papeles de mujeres y chicas que de golpe se vuelven desdichadas, son agraviadas, deshonradas, escarnecidas, pero sin que se les conceda tiempo para desarrollar su naturaleza de forma espontánea. Lo que ella serÃa capaz de conseguir se deja ver en el Ãmpetu natural con que interpreta aquellos papeles que sólo adquieren importancia gracias a su interpretación, pero que en la obra escrita son, por el contrario, y a consecuencia de la riqueza interpretativa que requieren, meros esbozos. — Uno de los gestos más destacados de la señora Tschissik arranca como un escalofrÃo de sus caderas temblorosas, un poco rÃgidas. Al parecer, su hija tiene completamente rÃgida una de sus caderas. — Cuando se dan un abrazo, los actores se sujetan mutuamente las pelucas. — Hace poco, subiendo con Löwy a su cuarto, donde querÃa leerme la carta que ha escrito al escritor Nomberg[246], de Varsovia, nos encontramos en el rellano de la escalera con el matrimonio Tschissik. Llevaban a su habitación sus vestidos para Kol-Nidre que habÃan envuelto en papel de seda[247], como si fueran matses[248]. Nos paramos un momento a hablar. Yo usé la barandilla de la escalera como apoyo para mis manos y para secundar mis frases. La gran boca de la señora Tschissik se movÃa muy cerca de mÃ, en formas sorprendentes pero naturales. La conversación corrió peligro de acabar mal por mi culpa, pues en mi afán por expresar a toda prisa mi amor y devoción no se me ocurrió otra cosa que decir que la compañÃa iba fatal, que su repertorio estaba agotado, que no iban a poder, por lo tanto, quedarse mucho tiempo y que resultaba incomprensible el desinterés de los judÃos de Praga por ellos. El lunes debÃa yo ir a ver —asà me lo pidió ella— Die Sejdernacbt [La noche del Seder[249]], aunque ya conozco la obra. Entonces la oiré cantar aquella canción, Bore Isroel [Creador de Israel], que me gusta tanto, como ella recordaba que yo habÃa comentado alguna vez.