Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre He escrito: a la señorita Taussig, a un tal Otto Klein (inútilmente), al Tagblatt (inútilmente), a Löwy («No seré capaz de dar la conferencia, ¡sálveme!»). Excitaciones: toda una noche sudoroso e insomne, dando vueltas en la cama por lo de la conferencia; odio al Dr. Bloch, terror a Weltsch (no será capaz de vender nada), Afike Jehuda; en los periódicos las notas de prensa no aparecen de la forma esperada, distracción en la oficina, la tarima no llega, se venden pocas entradas, el color de las entradas me pone frenético, hay que interrumpir el recital porque el pianista se ha dejado olvidadas las partituras en su casa, en Kosír[291]; frecuente indiferencia hacia Löwy, casi aversión.
Beneficios: alegría por Löwy y confianza en él, consciencia orgullosa, sobreterrenal, durante mi conferencia (frialdad en el público, la falta de práctica es lo único que me impide la libertad del ademán entusiasta), voz fuerte, memoria fácil, aprobación, pero, sobre todo, el poder con el que en voz alta, resuelto, decidido, sin titubear, imparable, con los ojos claros, como quien no quiere la cosa, reprimí la insolencia de tres ujieres del ayuntamiento y, en vez de darles las doce coronas que reclamaban, les di sólo seis, y aún éstas con aires de gran señor. Así se muestran fuerzas a las que me gustaría confiarme si ellas quisieran quedarse. (Mis padres no estuvieron.)
_______