Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Además, el artículo del periódico se titula «El niño creador». Eso tiene una clara relación con él y constituye, por si fuera poco, una pulla. Con la palabra niño se alude a él, en efecto, pues antes la gente le tenía por un «niño», por un «tonto» (pero sólo lo fue realmente durante el servicio militar, estuvo en él un año y medio), y ahora con ese título se quiere dar a entender que él, un niño, ha sido capaz de producir algo tan bueno como ese artículo, pero que si ha demostrado, por un lado, ser ciertamente un creador, al mismo tiempo continúa siendo un tonto y un niño por haberse dejado engañar de esa forma. — Con la «niña» de la que se habla en el primer párrafo se alude a una prima suya que vive en el campo y que actualmente vive en casa de la madre de él. — Pero lo que constituye una prueba especialmente concluyente del plagio es una circunstancia que sólo después de mucho reflexionar le ha venido a la mente: «El niño creador» aparece en la primera página del suplemento, pero en la tercera hay una breve historia de una tal «Feldstein[302]». Ese nombre es, evidentemente, un seudónimo. Ahora bien, no hace falta leer la historia entera, basta con echar una rápida ojeada a las primeras líneas para darse cuenta enseguida de que allí se imita descaradamente a la Lagerlöf. La historia completa lo deja más claro todavía. ¿Qué significa eso? Eso significa que esa Feldstein, o como se llame, es una criatura de la Durège, que ha leído en su casa la Historia de una finca que él llevó allí y que ha utilizado esa lectura para escribir la historia, de modo que ambas mujeres se están aprovechando de él, una en la primera página y la otra en la tercera página del suplemento. Naturalmente, todo el mundo puede leer e imitar por propia iniciativa a la Lagerlöf, pero aquí es demasiado manifiesta la influencia ejercida por él. (Golpea varias veces esa página.)