Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Pero el amigo no tenía la menor idea de este cambio. Antes, por última vez quizá en aquella carta de condolencia, había intentado persuadir a Georg de que emigrase a Rusia, abundando sobre las perspectivas existentes en San Petersburgo justamente para el ramo comercial de Georg. Las cifras eran ínfimas en comparación con el volumen que habían alcanzado ahora los negocios de Georg. Pero éste no había tenido ganas de contarle sus éxitos comerciales al amigo, y hacerlo ahora habría parecido algo realmente extraño.
Limitábase, pues, Georg a escribirle sólo sobre incidentes sin importancia, tal como se van acumulando sin orden en la memoria cuando se sienta uno a pensar cualquier domingo apacible. No quería otra cosa que dejar inalterada la imagen que el amigo pudiera haberse hecho de su ciudad natal durante aquel largo intervalo, y con la cual se había conformado. Y fue así como Georg le anunció a su amigo tres veces, en cartas bastante distanciadas entre sí, el compromiso matrimonial de un hombre cualquiera con una muchacha cualquiera, hasta que el amigo, muy en contra de las intenciones de Georg, empezó a interesarse por este extraño asunto.