Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Allí estaba, pues, el enemigo, vivito y coleando en su traje de gala, con un libro de contabilidad bajo el brazo, probablemente la nómina y la documentación laboral del fogonero y, sin miedo a demostrar que ante todo quería cerciorarse del estado anímico de cada uno, fue mirando por turno, de hito en hito, a todos los presentes. Los siete eran ya además amigos suyos, pues aunque el capitán hubiera tenido antes ciertos reparos contra él —o acaso sólo hubiera aparentado tenerlos—, tras el disgusto que le había dado el fogonero probablemente le parecía no tener ya la menor objeción que oponer a Schubal. Cualquier severidad era poca contra un hombre como el fogonero, y si [Continuación del texto al final del cuaderno segundo (véase la nota 110).]