Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre «Bien», dijo, «quiere usted dejar su negocio, no es usted el primero que lo hace. Tampoco nosotros —miró a su mujer—, cuando nuestros medios nos lo permitan, y ojalá sea pronto, dudaremos en dejar nuestro negocio. A nosotros el negocio nos divierte tan poco como a usted, puede usted creernos. Pero ¿por qué está usted sentado en el suelo?»
¿Adónde voy a ir?, dije. SabÃa, naturalmente, por qué me lo preguntaban. Lo que ellos sentÃan era compasión, asombro y también perplejidad, pero yo no estaba en absoluto en condiciones de ayudarles encima a ellos.
_______
«¿No quieres incorporarte a nuestro grupo?», me preguntó hace poco un conocido mÃo, cuando me encontró solo, a medianoche, en un café que ya estaba casi vacÃo. No, no quiero, dije.
_______