Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Hasta aproximadamente las nueve de la noche no llegó a su domicilio el funcionario municipal Bruder, que venía de su despacho. Ya había oscurecido del todo. Su mujer, que estaba aguardándolo delante del portal, tenía a su hijita apretada contra sí. «¿Cómo van las cosas?», preguntó. «Muy mal», dijo Bruder. «Entra en la casa y te lo contaré todo.» Apenas entraron en la casa, Bruder atrancó el portal. ¿Dónde está la criada?, preguntó. «En la cocina», dijo su mujer. «Así está bien, ¡ven!» En el cuarto de estar, grande, de techo bajo, encendieron la lámpara, se sentaron todos y Bruder dijo: Las cosas están de la siguiente manera. Los nuestros están en plena retirada. Como he podido saber por noticias seguras que han llegado al ayuntamiento, la batalla de Rumdorf ha tenido un desenlace completamente desfavorable para nosotros. La mayor parte de las tropas ya ha evacuado la ciudad. Esto aún se mantiene en secreto, para no aumentar ilimitadamente el terror en la ciudad. No lo considero del todo razonable, sería mejor decir francamente la verdad. Pero mi deber me impone callar. De todas formas, nadie puede impedirme que te diga a ti la verdad. Por lo demás, todos la presienten, es algo que se percibe en todas partes. Todo el mundo cierra con llave las casas y esconde lo que puede esconder.
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