Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Una vez al mes, pero siempre en fechas distintas, venÃa un inspector a revisar mi libro de cuentas, llevarse el dinero recaudado y —pero esto no siempre— pagarme el sueldo. El personal que el inspector habÃa dejado en la estación anterior a la mÃa me anunciaba siempre su llegada con un dÃa de antelación. Pensaban que ése era el máximo favor que podÃan hacerme, aunque yo, por supuesto, llevaba todo al dÃa. Tampoco [Continuación del texto en el párrafo siguiente a la nota 542]