Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre _______
Monté en mi caballo y me afirmé en la silla. La sirvienta salió corriendo del portal y me anunció que mi mujer todavía quería hablarme de un asunto urgente, que aguardase un instante, pues aún no había acabado de vestirse. Dije que sí con la cabeza y me mantuve quieto sobre mi caballo, que de vez en cuando alzaba ligeramente las patas delanteras y se encabritaba un poco. Vivíamos en un extremo del pueblo, delante de mí la carretera comarcal iluminada por el sol se prolongaba cuesta arriba hasta una altura que en aquel preciso momento era recorrida, en la otra dirección, por un pequeño carricoche que descendía apresuradamente hacia el pueblo. El cochero sacudía el látigo, en el interior del carricoche, oscuro, lleno de polvo, iba sentada una mujer con un vestido amarillo, provinciano.
No me asombré en absoluto de que el carricoche se detuviese delante de mi casa.