Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Cuando estás aquà y te sientas a la mesa de mis padres, crece naturalmente la superficie de ataque de cuanto hay de hostil en mis padres hacia mÃ. A ellos les parece que mi vÃnculo con la familia entera se ha vuelto mucho mayor (pero no es mucho mayor, y no debe serlo), les parezco integrado (pero no lo estoy) en esa cadena uno de cuyos eslabones es el dormitorio de al lado, creen haber encontrado una ayuda en ti contra mi resistencia (no la han encontrado), y lo que en ellos es odioso y despreciable se intensifica, pues a mis ojos deberÃan ser mejores. Si las cosas son asÃ, ¿por qué no me alegro entonces de tu observación? Porque, por asà decirlo, estoy delante de mi familia blandiendo incesantemente a mi alrededor mis cuchillos para continua y simultáneamente herir y defender a mi familia, déjame que en eso yo te represente completamente a ti sin que tú me representes a mà ante tu familia, al menos en este sentido. ¿No resultará demasiado pesado para ti, querida, este sacrificio? Es monstruoso, y sólo lo alivia el hecho de que, si tú no lo haces, tendré, en virtud de mi naturaleza, que arrancártelo. Pero si lo haces, habrás hecho mucho por mÃ. Adrede no te escribiré durante uno o dos dÃas, para que puedas, sin que yo te perturbe, meditarlo y contestar. Como respuesta bastará también —tan grande es mi confianza en ti— una sola palabra.
_______