Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Como si todo aquello le hiciese cobrar consciencia al viajero de que todo lo que seguía era exclusivamente asunto suyo y del muerto, con un movimiento de la mano mandó al soldado y al condenado que se fueran, ellos vacilaron, él les tiró una piedra, ellos continuaron deliberando, él, entonces, corrió hacia ellos y los golpeó con sus puños.
_______
«¿Cómo?», dijo de pronto el viajero. ¿Había olvidado algo? ¿Una palabra decisiva? ¿Una maniobra? ¿Una ayuda? ¿Quién puede penetrar en este embrollo? Condenado, maligno aire tropical, ¿qué haces conmigo? No sé qué ocurre. Mi discernimiento se ha quedado en casa, en el norte.
_______
«¿Cómo?», dijo de pronto el viajero. ¿Había olvidado algo? ¿Una palabra? ¿Una maniobra? ¿Una ayuda? Muy posible. Sumamente probable. Un craso error de cálculo, una concepción radicalmente equivocada, el conjunto está atravesado por una raya chillona que salpica tinta. Pero ¿quién lo arregla? ¿Dónde está el hombre que lo arregla? ¿Dónde está el bueno del molinero del norte, el viejo molinero paisano mío, que mete entre las piedras de moler a esos dos tipos que están haciendo muecas ahí enfrente?
_______