Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Luego, un chico joven de carrillos colorados que lee sin parar Das Interessante Blatt[792], que empieza separando de cualquier manera con el canto de la mano, pero que acaba doblando, con el cuidado siempre admirado por mí de las personas desocupadas, como si fuera un pañuelo de seda, para lo cual comprime la revista varias veces, dobla los cantos desde dentro, la asegura, sacude las superficies por fuera, y, pese a su grosor, se la apretuja en el bolsillo interior de la chaqueta. Parece, pues, que seguirá leyéndola en casa. No recuerdo dónde se apeó.
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