Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Frente a mí un señor de voz débil, duro de oído, con perilla y bigote, empieza riéndose en silencio, sin desenmascararse, con ironía, del judío de Reichenberg[789], burla en la que yo participo, siempre con un poco de repugnancia, pero por no sé qué deferencia, tras haberme entendido con él intercambiando miradas. Más tarde resulta que este hombre, que lee el Montagsblatt[790], come no sé qué, compra vino en una estación y bebe a sorbos a mi manera, no vale lo más mínimo.
_______
El viajero delgado introduce luego a un viajero de pecho alto y pequeña estatura que se sienta a mi lado y es demasiado pesado y presuntuoso como para hacerse notar por otra cosa que por una risa estruendosa (por otra parte no irónica) y, de vez en cuando, por una palabra. Chiste a propósito de Protiwin[791]. Además, se apea más tarde.
_______