Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Hermoso parque. Como se extiende en terrazas por la pendiente, pero en parte también abajo, alrededor de un estanque, con grupos de árboles de varias especies, no es posible imaginarse qué aspecto tendrá en verano. En el agua gélida del estanque hay dos cisnes inmóviles (sólo en Praga me he enterado de su nombre), uno tiene sumergidos en el agua el cuello y la cabeza. Voy detrás de dos muchachas que continuamente se vuelven, intranquilas y curiosas, para mirarme; intranquilo y curioso, pero encima indeciso, me dejo guiar por ellas a lo largo del monte, por un puente, un prado, bajo un terraplén del ferrocarril, hacia una sorprendente rotonda formada por la pendiente del bosque y el terraplén del ferrocarril y, mucho más arriba, hacia un bosque que aparentemente se prolonga hasta bastante lejos. Las muchachas caminan al principio despacio, cuando yo empiezo a extrañarme de las dimensiones del bosque aprietan el paso, en ese momento ya estamos también en una altiplanicie en la que sopla un fuerte viento, a unos pocos pasos del pueblo.
_______