Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre A pesar de mi profunda aversión contra la palabra tipo, en el fondo creo que es cierto que la medicina natural y todo lo relacionado con ella ha hecho surgir un nuevo tipo, representado por ejemplo por el señor Fellenberg[840], al que, eso sí, sólo conozco superficialmente. Gente de piel fina, la cabeza bastante pequeña, de aspecto exageradamente pulcro, con uno o dos detalles que no encajan en el conjunto (en el caso del señor Fellenberg, dientes caídos, barriga incipiente), gran delgadez, como parece corresponder a la disposición de su cuerpo, es decir, grasa reprimida, tratamiento de su salud como si fuera una enfermedad o por lo menos un mérito (con lo que no pretendo hacer ningún reproche), con todas las demás consecuencias de una sensación de salud forzada hasta tal punto.
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En la galería de la Opéra Comique[841]. En la primera fila un señor con levita y sombrero de copa, en una de las últimas un hombre en camisa (además se la ha metido por dentro en la parte de delante, para dejarse libre el pecho), a punto de meterse en la cama.
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