El Castillo
El Castillo —No —dijo frÃamente K—, se han unido a mà aquÃ.
—¿Cómo que unido? —dijo el alcalde—. Querrá decir que le han sido asignados.
—Bueno, pues asignados —dijo K—, igual podrÃan haber caÃdo del cielo, tan irreflexiva fue esa asignación.
—Aquà no ocurre nada de forma irreflexiva —dijo el alcalde, olvidó incluso el dolor del pie y se sentó en la cama.
—¿Nada? —dijo K—; y ¿qué ocurre con mi contratación?
—También su contratación fue fruto de la reflexión —dijo el alcalde—, sólo que hay algunas circunstancias accesorias que han creado confusión, se lo demostraré con los expedientes.
—Esos expedientes no se van a encontrar —dijo K.