El Castillo

El Castillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Poco después llegó Frieda con el rostro turbado: traía la camisa sin planchar, y no respondió ninguna pregunta. Para distraerla, K le contó lo del maestro y la oferta; apenas lo hubo escuchado, arrojó la camisa sobre la cama y volvió a irse. Regresó al poco tiempo, pero con el maestro, que presentaba un aspecto mohíno y ni siquiera saludó. Frieda le pidió un poco de paciencia —era evidente que se lo había pedido ya varias veces en el camino hasta allí—, se llevó a K por una puerta lateral, de la que él no sabía nada, hacia una habitación contigua y finalmente le contó, excitada y sin aliento, lo que le había ocurrido. La posadera, furiosa porque se había humillado ante K con confesiones y, lo que era más enojoso, con condescendencia referente a una entrevista de K con Klamm, y sin conseguir otra cosa que, como ella dijo, un rechazo frío y, además, poco sincero, había decidido no tolerar por más tiempo a K en su casa; si tiene conexiones con el castillo, que las utilice rápidamente, pues hoy mismo, ahora, tiene que abandonar la casa y sólo por una orden directa de la administración y obligada por la fuerza le volvería a acoger, pero ella tiene la esperanza de que no se llegue a eso, pues también ella tiene conexiones con el castillo y sabrá hacerlas valer. A fin de cuentas, él sólo ha sido admitido en la posada por el descuido del posadero y ni siquiera en una situación de necesidad, pues esta misma mañana se ha preciado de tener otro alojamiento dispuesto. Frieda, naturalmente, se puede quedar, pero si quiere mudarse con K, la posadera será muy desgraciada, sólo por ese pensamiento se había desplomado, llorando, ante el horno de la cocina, la pobre mujer que padece del corazón, pero cómo puede actuar de otro modo, si se trata, al menos en su imaginación, del honor del recuerdo de Klamm. Así piensa la posadera. Frieda, ciertamente, seguirá a K a donde él quiera, por la nieve o el hielo, sobre eso no cabía ninguna duda, pero en todo caso su situación era muy mala, por eso ha saludado con gran alegría la oferta del maestro; por más que no sea un puesto muy adecuado para K, era temporal, se podía ganar tiempo y se podrían encontrar fácilmente otras posibilidades, aunque la decisión final fuese desfavorable.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker