El Castillo
El Castillo K estaba satisfecho, el maestro había hablado mientras tanto con el alcalde o tal vez no había hablado, sino adoptado la previsible opinión del alcalde y ésta era favorable a K. Ahora quería K darse prisa en traer el tentempié, pero cuando aún se encontraba en el pasillo, el maestro le hizo regresar, ya fuese porque quisiese probar con esa orden especial su disposición servicial para orientarse luego según el resultado, ya fuese porque había recobrado las ganas de ordenar y le causaba placer que K, siguiendo sus órdenes, saliese corriendo como un camarero y le pudiese obligar a regresar con la misma rapidez. K, por su parte, sabía que él, mediante un comportamiento demasiado obediente, se convertiría en el esclavo y en cabeza de turco del maestro, pero hasta cierto límite quería ahora aceptar pacientemente los caprichos del maestro, pues si, como se había mostrado, no podía despedirle legalmente, podía atormentarle en el puesto hasta hacerle la vida imposible. Pero precisamente ahora K necesitaba ese puesto más que antes. La conversación con Hans le había dado nuevas esperanzas, manifiestamente improbables, sin ningún fundamento, pero inolvidables, incluso hacían olvidar a Barnabás. Si quería ir detrás de ellas, y no le quedaba otro remedio, tenía que hacer acopio de todas sus fuerzas, no preocuparse de ninguna otra cosa, ni de la comida, ni de la vivienda, ni de la administración del pueblo, ni siquiera de Frieda, y en el fondo se trataba sólo de Frieda, pues todo lo demás únicamente le afligía con relación a Frieda. Por eso tenía que intentar mantener ese puesto que daba alguna seguridad a Frieda y no debía arrepentirse de tolerar algo más al maestro en aras de ese objetivo, aunque fuese más de lo que le hubiese tolerado en otras circunstancias. Todo eso no era demasiado doloroso, pertenecía a esa cadena continua de pequeñas aflicciones de que constaba la vida, no era nada en comparación con aquello a lo que aspiraba K, además, no había venido para llevar una vida pacífica y rodeada de honores.