El Castillo

El Castillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Eso le convenía a K. Le pidió que no trajera cerveza pero que le acompañara hasta la posada, pues aún tenía importantes trabajos que concluir. Sin embargo, resultó que no quería ir tan lejos, a su posada, sino a otra más cercana, a la señorial. A pesar de ello, K le pidió que le dejara acompañarla; tal vez, pensó, podría encontrar allí una posibilidad para pernoctar; en todo caso lo habría preferido a la mejor cama en esa casa. Olga no respondió en seguida, se limitó a mirar hacia la mesa. El hermano se había levantado, asintió con la cabeza y dijo:

—Si el señor así lo desea.

Con ese consentimiento, K casi estuvo a punto de retirar su petición, pues sólo podía consentir algo carente de valor. Pero cuando a continuación se habló sobre la posibilidad de que la posada admitiese a K y todos dudaron, insistió en ir sin ni siquiera hacer el esfuerzo de fundamentar razonablemente su petición; esa familia tenía que aceptarle tal como era: en cierto modo no sentía ninguna vergüenza ante ellos. Sólo le desconcertaba un poco Amalia con su mirada seria, directa e impávida, quizá también algo abúlica.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker