El Castillo

El Castillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una jovencita de nombre Frieda6 les sirvió la cerveza. Una pequeña, rubia e insignificante muchacha, con rasgos tristes y mejillas hundidas, que, sin embargo, sorprendía por su mirada, una mirada de especial superioridad. Cuando esa mirada recayó en K, le pareció como si esos ojos hubiesen solucionado ya asuntos que le concernían y cuya existencia ni siquiera conocía, pero de cuya existencia esa mirada le convenció. K no dejó de mirar de reojo a Frieda, tampoco cuando habló con Olga. No parecían ser amigas, sólo intercambiaron algunas palabras indiferentes. K quiso contribuir algo a la conversación y preguntó cuando menos se esperaba:

—¿Conoce al señor Klamm?

Olga se rió.

—¿Por qué te ríes? —preguntó K enojado.

—Pero si no me río —dijo, y siguió riéndose.

—Olga es aún una joven muy infantil —dijo K, y se inclinó sobre el mostrador para atraer una vez más la mirada fija de Frieda.

Sin embargo, ella la mantuvo baja y dijo en voz baja:

—¿Quiere ver al señor Klamm?

K se lo pidió. Ella señaló hacia una puerta situada a la izquierda, cerca de donde se encontraban.

Allí hay un pequeño agujero, puede mirar a través de él.

—¿Y esta gente? —preguntó K.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker