El Proceso
El Proceso Dejemos entonces la absolución real. Usted mencionó otras dos posibilidades.
La absolución aparente y la prórroga indefinida. Sólo hay estas dos posibilidades dijo el pintor. Pero, ¿no quiere quitarse la chaqueta antes de que continuemos? Parece que tiene calor.
Sí dijo K, que hasta ese momento sólo había prestado atención a las explicaciones del pintor, pero que ahora, al recordársele el calor, sintió cómo el sudor bañaba su frente. El calor es casi insoportable.
El pintor asintió como si entendiese perfectamente el malestar de K.
¿No se puede abrir la ventana? preguntó K.
No dijo el pintor. No es más que un vidrio fijo, no se puede abrir.
Ahora se daba cuenta K de que todo el tiempo había alimentado la esperanza de que el pintor, o él mismo, se levantaría y abriría la ventana. Estaba incluso preparado para respirar la niebla a todo pulmón. La sensación de estar allí encerrado le produjo un mareo. Golpeó ligeramente la cama con la mano y dijo con voz débil:
Es un ambiente opresivo e insano.