El Proceso
El Proceso ¡Oh, no! dijo el pintor en defensa de su ventana. Precisamente porque no se puede abrir mantiene mejor el calor que una ventana doble. Si quiero airear, lo que no es muy necesario, pues penetra aire suficiente por los resquicios de las tablas, puedo abrir una de las puertas o ambas.
K, consolado un poco por esa explicación, miró en torno para descubrir esa segunda puerta. El pintor lo notó y dijo:
Está detrás de usted. La tuve que tapar con la cama.
Ahora vio K la pequeña puerta en la pared.
Esto es muy pequeño para ser un estudio dijo el pintor, como quisiera salir al paso de una crÃtica de K. Tuve que instalarme como pude. La cama, justo delante de la puerta, está, naturalmente, en un mal lugar. El juez al que estoy retratando, por ejemplo, entra siempre por la puerta de la cama y le he dado una llave para que cuando no esté Yo en casa pueda esperarme. Pero suele venir por la mañana temprano, cuando aún duermo. Naturalmente me despierta siempre del sueño más profundo cuando abre la puerta. Le perderÃa el respeto a todos los jueces si oyera las maldiciones con las que le recibo cuando se sube a mi rama tan temprano. Le podrÃa quitar la llave, pero con eso sólo conseguirÃa enojarle. Todas las puertas de esta casa se podrÃan sacar de sus quicios sin hacer muchos esfuerzos.