El Proceso
El Proceso Precisamente a las nueve y media, cuando se disponía a salir, recibió una llamada por teléfono. Leni le deseó buenos días y le preguntó sobre su estado. K le dio las gracias a toda prisa y le advirtió que en ese momento no podía conversar, que tenía que ir a la catedral.
¿A la catedral? preguntó Leni.
Pues sí, a la catedral.
¿Por qué precisamente a la catedral? preguntó Leni.
K intentó explicárselo brevemente, pero apenas había comenzado, cuando Leni le interrumpió bruscamente:
Te están acosando.
K no toleró una compasión que él ni había requerido ni esperado. Se despidió con dos palabras y, mientras colgaba el auricular, en parte para sí, en parte dirigiéndose a la muchacha, que ya no le podía oír,
Sí, me están acosando.