El Proceso
El Proceso Miró el reloj, corría el peligro de llegar tarde. Decidió desplazarse en automóvil, en el último momento se había acordado del folleto turístico, pues no había tenido la oportunidad de entregárselo al italiano, así que pensó en llevárselo. Lo mantenía sobre las rodillas y tamborileaba en él con los dedos. La lluvia se había apaciguado, pero el día era húmedo, frío y oscuro, podrían ver poco en el interior de la catedral y, además, a causa de la humedad y de una larga permanencia do pie el resfriado de K empeoraría con toda seguridad.