El Proceso
El Proceso En realidad dijo, no pretendo realizar ninguna mejora, como usted se ha expresado, y si usted se lo dijera al juez instructor, se reirÃa de usted o la castigarÃa. Jamás me hubiera injerido voluntariamente en este asunto y las necesidades de mejora de esta justicia no me habrÃan quitado el sueño. Pero me he visto obligado a intervenir al ser detenido pues ahora estoy realmente detenido, y sólo en mi defensa. Pero si al mismo tiempo puedo serle útil de alguna manera, estaré encantando, y no sólo por altruismo, sino porque usted también me puede ayudar a mÃ.
¿Cómo podrÃa? preguntó la mujer.
Por ejemplo, mostrándome los libros que hay sobre la mesa.
Pues claro exclamó la mujer, y lo acompañó hasta donde se encontraban.
Se trataba de libros viejos y usados; la cubierta de uno de ellos estaba rota por la mitad, sólo se mantenÃa gracias a unas tiras de papel celo.
Qué sucio está todo esto dijo K moviendo la cabeza, y la mujer limpió el polvo con su delantal antes de que K cogiera los libros.