La Condena

La Condena

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No obstante, he oído decir que se puede alimentarlos.

—Está usted muy bien informado. En efecto, se puede. Pero ¿a quién se le ocurriría alimentar a un fantasma?

—¿Por qué no? Por ejemplo, si fuera un fantasma femenino… —dijo, y subió al escalón superior.

—Sí —dije yo—, pero aun así sería pretender demasiado.

Pensé en otra cosa. Mi vecino había subido tanto, que para verme tuvo que agacharse hacia el hueco de la escalera.

—De todos modos —exclamé— si usted me roba mi fantasma, todo ha terminado entre nosotros para siempre.

—Era una simple broma —dijo él, y retiró la cabeza.

—Entonces no he dicho nada —le grité.

Ahora hubiera podido irme tranquilamente a pasear. Pero como me sentía tan desolado, preferí volver a subir, y me acosté.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker