La Condena

La Condena

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

También de mi tienda se han llevado excelentes artículos. Pero no puedo quejarme, cuando veo por ejemplo lo que ocurre con el carnicero. Apenas llega su mercadería, los nómadas se la llevan e inmediatamente se la comen. También sus caballos devoran carne; a menudo se ve a un jinete junto a su caballo, comiendo el mismo trozo de carne que éste, una punta cada uno. El carnicero es miedoso y no se atreve a suspender los pedidos de carne. Pero nosotros comprendemos su situación, y hacemos colectas para mantenerle. Si los nómadas se encontraran sin carne, nadie sabe lo que se les ocurriría hacer; por otra parte, quién sabe lo que se les ocurrirá hacer, aun comiendo carne todos los días.

Hace poco, el carnicero pensó que por lo menos se podía ahorrar el trabajo de carnear, y una mañana trajo un buey vivo. Pero no se atreverá a hacerlo otra vez. Yo me pasé una hora entera tendido en el suelo, en el fondo de mi tienda, cubierto con todas mis ropas, mantas y almohadas, para no oír los mugidos de ese buey, mientras los nómadas se abalanzaban por todos lados sobre él y le arrancaban con los dientes trozos de carne viva. No me atreví a salir hasta mucho después que el ruido cesó; como ebrios en torno de una barrica de vino, estaban tendidos por la fatiga en torno de los restos del buey.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker