La metamorfosis y otros relatos
La metamorfosis y otros relatos HabĂamos acampado en el oasis. Mis compañeros dormĂan. Un árabe alto y blanco pasĂł junto a mĂ; habĂa estado ocupándose de los camellos y se dirigĂa a su lugar de descanso.
Me echĂ© de espaldas en la hierba y tratĂ© de dormir, pero no podĂa; un chacal aullaba a lo lejos; volvĂ a sentarme. Y lo que antes estaba lejos, de pronto estuvo cerca. A mi alrededor habĂa numerosos chacales; ojos que destellaban como oro mate y volvĂan a apagarse; cuerpos esbeltos que se movĂan ágil y rĂtmicamente, como azuzados por un látigo.
Uno de los chacales se me acercĂł por detrás, pasĂł bajo mi brazo y se apretĂł contra mĂ como si buscara mi calor; luego se colocĂł frente a mĂ y me hablĂł, con los ojos muy cerca de los mĂos:
—Soy el chacal más viejo. Me alegro mucho de poder saludarte por fin. Ya casi habĂa perdido la esperanza; hace tanto tiempo que te esperábamos… Mi madre te esperĂł, y su madre, y una tras otra todas sus madres, hasta llegar a la madre de todos los chacales. ¡CrĂ©elo!
—QuĂ© extraño —dije, y me olvidĂ© de encender la leña preparada para ahuyentar a los chacales—; me sorprende enormemente lo que dices. SĂłlo por casualidad he venido del lejano Norte y estoy de paso por aquĂ. ÂżQuĂ© querĂ©is de mĂ, chacales?
