Antropologia Collins
Antropologia Collins La causa del sueño. Todas las sensaciones se producen a través de los nervios, cuya raíz está en el cerebro y su principal ramificación en la médula oblongata. Parece ser que la fábrica de los humores nerviosos se halla en el cerebro. Tenemos ejemplos de gente que ha perdido buena parte del mismo y que, sin embargo, siguieron con vida; les ocurre como a los árboles, que aunque se les arranque parte de la raíz todavía florecen. El cerebro consta de dos partes, a saber: cerebro y cerebelo. En el cerebro (también denominado cerebro anterior) parece que se encuentran todos los órganos de la sensibilidad y de los movimientos voluntarios, así como parece que en el cerebelo residen todos los humores vitales y principios de la vida. Se han realizado experimentos atroces con animales que lo demuestran. Se deja al descubierto el cerebro de un perro y se hace una leve presión, al momento cae dormido. Parece que se sigue en consecuencia que quienes padecen letargía tienen que tener hundido el cerebro anterior. A lo largo del día perdemos humores nerviosos. Los movimientos uniformes hacen que dejemos de atender, y en consecuencia provocan sueño: es por eso que el oyente se duerme enseguida cuando el tono del orador es uniforme, o si eleva con fuerza la voz, pero de forma monótona. Todo lo que le imprime otra dirección a nuestros humores vitales causa sueño, y por eso nos adormecemos tras comer. Pero como el sueño hace que nos enfriemos, no es aconsejable dormir justo después de las comidas. En cambio, es bueno quedarse largo tiempo a la mesa después de haber comido y entretenerse con cosas que no exijan mucha reflexión. También sienta bien reír en la comida, mientras que por las mañanas puede ser perjudicial. La propia naturaleza nos conduce a hacerlo, pues la risa ayuda a la digestión. Como se suele decir, por las mañanas no gustan las bromas y por la noche es un placer repetir historias de fantasmas. Durante el día, el humor vital pasa del cerebro posterior a los órganos del movimiento voluntario y de la sensación. Ahora bien, a lo largo del día se va agotando progresivamente y entonces el hombre cae dormido. Durante el sueño se elabora humor nervioso en el cerebro posterior, fluye al cerebro anterior y a continuación nos despertamos. Todas aquellas naciones en las que el día y la noche duran lo mismo son más ordenadas y moderadas que los pueblos nórdicos. Y así, en Rusia y en otras naciones nórdicas domina el desorden. Tenemos facultades que no son más que posibilidades de acción, y disponemos también de una fuerza para activar todas nuestras facultades. Puede ocurrir también que sean las necesidades físicas, esto es, la animalidad, quienes activen las facultades. La embriaguez, por el contrario, le priva al libre arbitrio de su fuerza y dominio. Entonces el hombre se siente capaz de cualquier proeza, inteligente y emprendedor, cuando no es sino pueril y muy débil. Aunque quizás sea este estado de debilidad el que empuje a beber, pues a menudo los hombres ingieren los brebajes más nocivos para embriagarse. El opio es la bebida más repugnante, pero a los hombres les gusta porque les hace creer que tienen gran poder y fuerza, y en ese momento uno se aventura a cualquier cosa, está despreocupado y se divierte.