Antropologia Collins
Antropologia Collins Para pensar no hace falta esforzarse. A menudo, en una conversación hay algo que se nos viene a las mientes; una palabra puede conducirnos a una buena idea, aun cuando la materia de la que se hable no tenga nada que ver con la que a mí me ocupa y que tengo en la cabeza. Al reflexionar se ha de proceder sin afectación; pero cada pensamiento se acaricia como si fuese a quedar por escrito, y en el ínterin siempre ocurre que nos ponemos a hacer algo que le imprime a la imaginación una dirección completamente distinta, aun sin fatigarla. Justo por eso una carta que no se haya estudiado a fondo resultará a menudo más ingenua y más a propósito que la que se haya escrito con mucha atención y esfuerzo de las facultades anímicas. No se han de leer con frecuencia los propios escritos; quienes tal hacen nunca pasan de ser autores mediocres. Conviene más bien tener varios delante, para que la imaginación no se agote. Tampoco es bueno releer escritos sobre la materia que ocupa nuestros pensamientos, pues de hacerlo el genio queda atado. Es mejor examinar simples borradores, dado que al releerlos se nos ocurren muchas cosas. Cuando uno cree que ha reunido materiales suficientes, entonces ha de repasarlo todo y formarse un esquema en la cabeza, luego lo pondrá sobre el papel mediante frases breves, sin prestar atención a las anotaciones marginales ni a los materiales. Hay que escribirlo de corrido. A menudo habrá que detenerse, cuando no encontremos alguna palabra, pero es mejor dejar un hueco y escribirlo todo de una vez. Si se nos ocurre una palabra que habremos de emplear más adelante, la escribiremos al margen, a continuación lo leeremos de nuevo y lo pondremos todo en orden. El que quiera hacer bien algo de una sola vez podrá meditar tan profundamente como quiera, pero nunca lo hará tan bien como el que ha trabajado dos veces.