Antropologia Collins
Antropologia Collins Poetizar puede ser algo voluntario o involuntario. A quien lee a menudo cuentos o, particularmente, novelas puede ocurrirle con facilidad el poetizar de forma involuntaria. El agrado que producen las novelas se debe a que ponen a jugar a la facultad poética. Componemos novelas en muchísimas circunstancias de nuestra vida, y llenamos el espacio vacío entre sensaciones poetizando. Cada uno de nuestros sueños es una ficción poética, como lo son también todas nuestras esperanzas. Con frecuencia, a partir de cosas defectuosas componemos otras perfectas, y quien mejor experimenta esto es el enamorado. A través de la poesía es posible hacer agradables muchos lugares desagradables de nuestra vida. Así, el hombre que está solo se figura toda clase de circunstancias posibles en las que hubiera podido casarse. De modo que el poetizar involuntario se convierte en un gran tormento. El temor del hipocondríaco y todas sus enfermedades son antes bien el resultado de una facultad poética descompuesta que el efecto de sensaciones dolorosas. El ánimo melancólico es propenso a divulgar sus lamentaciones y a componer profundas ficciones. Por otra parte, poetizar es algo que nos proporciona felicidad, en la medida en que nos hace más agradable este mundo y sazona nuestro goce del mismo; ahora bien, puede volvemos estériles para la vida entre los hombres y para el trato con ellos, y entonces nos hace infelices.