Antropologia Collins
Antropologia Collins Hay hombres que tienen los sentidos perturbados. Son o bien idiotas, o bien maníacos; siendo que los primeros perciben demasiado poco y los últimos demasiado. Los idiotas tienen el uso de los sentidos excesivamente embotado, así como la atención y la reflexión sobre lo que observan. Puede ser que los sentidos sean lo suficientemente agudos, sin embargo estas cosas dependen en gran medida del entendimiento. Generalmente, los idiotas son duros de oído, pero no a la inversa. Los maníacos van más allá de los sentidos y están muy cerca de los visionarios, pues creen que ven y escuchan algo allí donde los demás no perciben nada. La palabra manía significa tanto como imaginación, y el maníaco es aquel que sustituye las cosas reales por las imaginadas. La idiotez es debilidad del entendimiento, de manera que esta clase de hombres son incapaces de formarse un concepto mediante la reflexión, sin la cual no conocemos nada. Los idiotas carecen de entendimiento, mientras que los maníacos, en lugar de carecer de él, tienen un entendimiento defectuoso; puede tratarse de un hombre inteligente, solo que tiene la desgracia de tomar por ciertas sus imaginaciones. Quienes padecen fiebres violentas en poco tiempo se vuelven maníacos. Los hipocondriacos son asimismo maníacos, pues sus imaginaciones les hacen contraer pronto esta enfermedad, pronto alguna otra, y la más mínima opresión en el corazón basta para atemorizarlos con el pensamiento de que padecen un pólipo cardíaco. Además, el hipocondríaco se dedica a fantasear con previsiones, juicios y aprensiones que nadie más ve. Obviamente está muy próximo a los maníacos y, si en otras ocasiones no pudiese dar muestras de su razón, se lo tendría por tal. Es un hombre que merece lástima, en particular porque por lo general se lo trata sin ninguna compasión y se cree que es un venado.
