Antropologia Collins
Antropologia Collins La perturbación y los trastornos mentales no se diferencian particularmente, tan solo en que el trastorno mental se eleva un grado más y es incurable. Podemos contraponer majadería y enajenación, y así decimos que el perturbado es o bien un majadero o bien un enajenado. Este último se enfurece, se irrita de un modo salvaje, se muestra colérico y, en resumidas cuentas, se ve dominado por los afectos. El majadero, en cambio, es simplemente un juguete de su imaginación. Haciendo muchos y muy diversos matices llegaremos por fin a las personas que tenemos a diario a nuestro alrededor y a las que llevamos en el corazón, pues todos los hombres tienen su dosis de locura, y tiene razón el que dice: «Hay que tener a los hombres más bien por locos que por malvados». El mundo parece un gran manicomio. Fontenelle decía: «El mundo entero está repleto de locos a los que, no obstante, tenemos por hombres inteligentes cuando su locura pertenece a la clase general». Pero al que actúa según sus propias locuras, a ese sí que se lo toma por loco. El espectador inglés distingue al hombre racional del loco en que este último dice en voz alta todo lo que piensa, mientras que el hombre inteligente pasa revista primero a sus pensamientos y solo dice aquello que conviene a sus fines y lo trae a colación en el lugar oportuno. Por lo demás, no existe ninguna diferencia esencial en su modo de pensar.