Antropologia Collins
Antropologia Collins Si se las considera con reflexión madura, las ceremonias conllevan siempre algo ridículo e indecoroso para los seres racionales, y a menudo no encierran más que necedades. Cuando un lord mayor cruza la calle se le presenta el cetro; sin duda una ceremonia curiosa. Aparte de las formalidades, ¿hay algo más cuando se le confiere a alguien una dignidad? ¿De qué sirve que, cuando se desposan dos personas, tenga que pregonarse a bombo y platillo dando paseos en carroza por la ciudad y desde el púlpito? Perfectamente podrían arreglarlo entre ellos con un poco de discreción, y no obstante en estas ocasiones los hombres se muestran en la actitud más decorosa y seria. Uno tiene que sorprenderse de que puedan contener la risa en esos momentos. Cicerón decía: «Me maravilla que cuando dos auspices (entre los romanos, augures que interpretaban los gritos de las aves) se encuentran por la calle no se echen a reír uno en la cara del otro».