Antropologia Collins
Antropologia Collins El hombre más serio, ese que habla de los negocios más importantes, renunciaría a ellos si tuviese el suficiente dinero, y desearía encontrarse en una reunión donde todos riesen sinceramente. En cualquier conversación siempre es bien recibido el hombre de mente viva y despierta, pues el género humano fue hecho más bien para la alegría, el contento y el buen humor que para cargarse de arrugas. Por eso, recordamos mucho más tiempo una velada en la que se ríe sinceramente que otra en la que se hubiesen preparado espléndidos platos. Y en aquellas personas que no se ocupan en ningún negocio serio queda a la vista que el verdadero elemento del hombre es la alegría, pues quienes se dedican a asuntos serios se vuelven a veces melancólicos. El hombre tiende a bromear y al buen humor por su inclinación y su disposición o actitud. Tales son los beneficios legítimos que obtenemos de bromear y del buen humor: somos propensos a multitud de necedades, pero uno solo se convierte en un auténtico necio en el momento en que realiza esas necedades en asuntos de importancia.
La tierra parece un gigantesco manicomio al que hayan enviado a todos los locos de las inmensidades del universo para tenerlos en cuarentena. Jenner se refería a ella como el departamento general de todo el enorme sistema de la creación en el que se arrojan todas las inmundicias que allá arriba no sirven para nada.