Antropologia Collins
Antropologia Collins Las varillas de los zahoríes les fueron concedidas a los habitantes de las montañas, y si uno afirmase la falsedad de esta creencia tan solo conseguiría alzarlos en su contra. Hasta el gran naturalista sueco Wallerius comparte la misma opinión. Algunos defensores racionales de la misma, a los que no obstante les pareció que era algo supersticiosa, omitieron muchos detalles. De no ser así, dice: hay que cortar una rama de avellano en la noche de San Juan, una que esté doblada hacia afuera, entonces uno se dirige a un lugar en el que haya metal y debe inclinar la vara hacia el suelo y balancearla hacia uno y otro lado. Ahora bien, otros, para hacerla algo más racional y más congruente, dicen entonces: no es necesario que haya sido cortada en la noche de San Juan; y otros lo reducen todavía más y dicen que daría lo mismo que la vara fuese de madera o de metal, tan solo depende de la persona, y sostienen que la causa del movimiento de la varilla está en el efecto eléctrico de las partes minerales del cuerpo humano.
Cada vez que escuchamos semejantes prodigios sentimos, sin embargo, una voz en nosotros que nos dice: haz uso de tu razón, pues si queda abolida no nos restan más que el instinto animal, las comparaciones del ingenio y la imaginación.