Antropologia Collins
Antropologia Collins Todos los hombres anhelan la riqueza, pues nos otorga poder soberano sobre todo aquello que está en nuestras manos. Pero aumenta nuestro deseo de procuramos placeres. Se cree que se puede tener todo por dinero, incluso salud y una conciencia tranquila. Y ¿quién no querría tener en sus manos un medio ilimitado para poder satisfacer todos los deseos? Pero una cuestión muy distinta es si el dinero nos hace realmente felices. Tener en nuestras manos el medio no equivale a tener el goce mismo, y es mezquindad conservar en nuestro poder siempre el dinero como un medio para satisfacer nuestras inclinaciones. Tratar de ganar más con él y verlo solo como un medio para adquirir nuevos medios es la avaricia propiamente dicha, un curioso modo de servirse del dinero. Este tipo de gentes se deleitan con la imaginación, ven impasibles como otros acuden a las comedias y se alegran de que solo dependa de ellos el procurarse ese placer y el poder participar de todo. Contemplan su caja de caudales y lo ven todo allí dentro: lugares de recreo, carruajes, casinos, óperas, bailes y mascaradas, sin que nada de eso les cueste un chelín. Su caja de caudales es como una linterna mágica, con su poder de encantamiento que todo puede producirlo, semejante al poder divino. Pero aunque haya placer en el mero hecho de sentirse poderoso, sin gozar realmente, sin embargo el poder no le añade nada a la felicidad.