Antropologia Collins
Antropologia Collins Lo esencial del gusto en una casa es que sea regular y que se haya construido con simetría. Junto a esto, el mármol y los colores son alicientes, y donde el gusto no es la base no es posible emplearlos convenientemente. Los estímulos sin gusto son ciegos. Y así las fanfarronadas y la pompa son contrarias al auténtico gusto, que pierde mucho con el derroche, si es que se lo puede encontrar en él, pues consiste precisamente en tener algo bello con economía y pocos costes. Es por ello que un pintor dijo de la Venus de otro: «Como no has podido dibujarla hermosa, la has hecho rica», y esto porque la cubrió de joyas. Una persona que se adorna con mucha profusión no gusta. En cambio sí que gustan las cosas delicadas cuando no son costosas, sino simples y de buen gusto. La pompa tiene que ver con el ansia de honores, y si algo queda pomposo y afectado no gustará. Un traje, por ejemplo, tiene que parecer cómodo, no como si uno temiese angustiado rozarse con algo y estropearlo. También son claramente contrarios al gusto los peinados pouf hoy tan de moda, pues el gusto exige soltura. Si estoy hospedado en algún lugar y la dueña corre por la casa de un lado para otro junto con los sirvientes y las criadas, simplemente para agasajarme, lo cierto es que no me gusta la acogida en absoluto, por mucho que los platos sean exquisitos y se preparen con gracia. Para que uno goce todo tiene que parecer cómodo, todo ha de encontrarse allí como por arte de magia. Perseguir el placer con mucho trabajo es algo extravagante; así solo se busca el sustento.