Antropologia Collins
Antropologia Collins Las inclinaciones se dirigen o bien a los hombres o bien a las cosas; aun cuando estas últimas no pasan de ser simples medios para incrementar nuestra relación con aquellos, pues las cosas carecen de importancia en sí y por sí, o no parecen tenerla, sino que están destinadas únicamente a los hombres y a su suerte. Advertimos que la condición del hombre es para nosotros en todo momento un motivo de simpatía, en lo que se refiere a los sentimientos. Y lo cierto es que la simpatía sirve de estímulo para un montón de sentimientos que producen afectos. Podemos decir entonces que todas las inclinaciones guardan relación con el pundonor. Lo explicaré: uno no se da por satisfecho simplemente con que su estado sea agradable, sino que también quiere ocupar un lugar ventajoso en la opinión de otros por lo que a su persona y su condición se refiere. Ahora bien, no solo el honor da prestigio, sino que lo mismo se podría decir sobre el hombre virtuoso. Por el contrario, lo que vale para un hombre con pundonor, no es aplicable al ambicioso, que necesariamente resultará ridículo en sociedad. Por su parte, el pundonor alienta incluso la inclinación al aislamiento, mientras que quien codicia honores se distingue por lo siguiente: porque trata de incrementar su honor incluso en las cosas más insignificantes.