Antropologia Collins
Antropologia Collins La ira no es propia del odio, sino de la vehemencia de las sensaciones, y es un exceso. No le toleramos ni le disculpamos a nadie su ira, pues se da sin reflexión y se pasa del mismo modo. Al natural airado lo denominamos temperamento irascible, de modo que cuando la ira se vuelve habitual resulta insoportable, pues uno no está seguro en ningún momento. La amargura y el odio son casi idénticos, por ser la primera un odio más duradero. En cuanto a la ira, todavía podríamos disculparla cuando es una precipitación inconsciente, pero la iracundia, un ánimo irascible y fogoso, no se puede disculpar de ningún modo. ¿De qué me serviría hacerlo? Nunca estaré seguro. La causa reside en la educación, en que el hombre no encontró la suficiente oposición durante su juventud. Por lo demás, uno puede habituarse fácilmente a la violencia.