Antropologia Collins
Antropologia Collins ¿Existen en verdad caracteres nacionales? Tenemos que responder que no si lo que se pretende afirmar es que cada uno de los individuos particulares de un mismo pueblo habrán de tener un único carácter, cosa que parece negar igualmente el afamado Hume en su tratado. Pero si los caracteres solo se refieren al corazón y a las intenciones, entonces se ha de conceder que los gérmenes dependen siempre de la complexión. Por ejemplo, no es sorprendente que un hombre que siente la pesadez de sus órganos muestre indiferencia en todas las acciones. Menos aún podremos negar que la mezcla de sangres, la resistencia y la tensión de los nervios, su fuerza motriz con relación al cuerpo sean distintas en los pueblos de climas diferentes. Un inglés afirmó en un libro, refiriéndose a las enfermedades de los europeos en otras regiones del mundo, que los negros, a los que se caza muy a menudo y se los lleva a las plantaciones americanas, son bobos o ingeniosos, holgazanes o vivos en función de si los han traído de regiones pantanosas o de zonas altas. Por su parte, todos los americanos cuentan con una enorme indolencia en su carácter, de manera que hasta los criollos participan de ella. Pueden pasarse mucho tiempo sumidos en profundos pensamientos, y o bien no hacen nada o se dedican a los juegos de azar y a correr riesgos. En los negros de África se advierte, por el contrario, y aunque se encuentra casi bajo el mismo clima que América, una gran sensiblería o un natural pueril; carecen de firmeza y se muestran ineptos para todo cuanto se les enseña. En resumidas cuentas, no tienen carácter en sentido propio. Sienten inclinación por las danzas y se dedican a charlar durante toda la noche aunque hayan desempeñado durante el día los trabajos más duros. Los indios orientales son reservados y todos ellos parecen filósofos. Los europeos, en cambio, se sienten inclinados por lo común al desenfreno.
