Antropologia Collins
Antropologia Collins La experiencia muestra que cuanto más pensamos en otras cosas menos lo hacemos en nosotros mismos. En las representaciones perfectamente claras no nos acordamos en absoluto de nosotros mismos, lo que con otras palabras significa que cuanto más consciente soy de aquello que me ocupa, menos consciente soy de mà mismo en ese asunto. El estado más afortunado es aquel en el que uno piensa tan solo en las cosas y no en si mismo, un estado particularmente saludable para el cuerpo. Llamo distracción a aquel estado en el que las representaciones son oscuras, porque en él el hombre no piensa con claridad ni en sà mismo ni en otras cosas; si bien el alma puede ser muy activa en dicho estado. La mayorÃa de los hombres están distraÃdos con frecuencia, y es un estado, como digo, muy saludable. Por lo común estamos distraÃdos en el trabajo, y quizás precisamente por eso trabajar es tan sano. La atención dirigida a uno mismo es en parte más difÃcil y en parte fatigosa; y si es maquinal, quizás sea el mayor de los males que quepa solo pensar. Es algo que se deja ver en los hipocondrÃacos, a los que les basta con pensar en una enfermedad para sentir de inmediato todos sus males. Por eso los médicos han de tratar de evitar que semejantes pacientes le presten atención a su estado. Ahora bien, una cosa es prestarle atención a la propia persona y otra muy distinta prestársela a la actividad que desarrolla uno mismo. Los hipocondrÃacos hacen lo primero, mientras que esto último es lo que caracteriza a los filósofos intelectualistas. Existe además una atención a sà mismo que resulta vanidosa, pues uno les presta atención a todos sus ademanes y, por asà decir, se pone en el lugar de otra persona para observar sus propias acciones. Un hombre de esta clase no puede sino parecer afectado y rÃgido en todo cuanto trata de hacer, cosa que provoca disgusto en los demás, o bien es motivo para sus mofas. Esta atención vanidosa a sà mismo se opone por completo a la ingenuidad, pues uno lleva a cabo una acción sobresaliente, algo que salta a la vista de todo el mundo y que a todos agrada por igual, pero lo hace sin prestar atención a la acción y mirándose en cambio a si mismo.