Antropologia Collins
Antropologia Collins En todo momento tenemos la facultad de volver nuestros pensamientos a un objeto, pero también lo contrario. Por consiguiente, decimos que los pensamientos son en parte voluntarios, en parte involuntarios. Por ejemplo: en una reunión en la que uno debe guardar el decoro no podemos apartar nuestro pensamiento de un objeto que nos provoca la risa, y cuanto más nos esforzamos menos podemos contenerla. La imperfección nos choca siempre, por eso no podemos dejar de advertirlo cuando, por ejemplo, vemos que se ha desprendido un botón de nuestro sillón. El dominio del ánimo consiste en poder detener el torrente de las representaciones, asi como en impedir que la sensibilidad nos dé la espalda. Las distracciones tienen la utilidad de que el ánimo repose, y ello en verdad porque continuamente modificamos nuestros pensamientos y ponemos en ejercicio todas las fuerzas del ánimo, de forma que la atención no permanece fija en un punto, y es asà como el hipocondrÃaco, que siempre dirige sus pensamientos a un objeto, restablece su ánimo.
