Antropologia Collins
Antropologia Collins Los sentidos son objetivos cuando pueden hacer que me forme una representación de los objetos, son subjetivos cuando se limitan a producir alteraciones en mí. Asi hacen, por ejemplo, el gusto y el olfato, que por eso tampoco producen en nosotros ningún conocimiento. Son los sentidos inferiores; pero actúan con más fuerza que los sentidos objetivos. El olfato es una emoción inmediata, que por tanto no requiere de ninguna interpretación, sino que cohabita con imaginaciones y quimeras. Muchas más veces nos produce disgusto que agrado, pues los buenos olores solo pueden agradar durante un breve lapso de tiempo, y solo de vez en cuando será afectado suavemente. Al salvaje nada le huele mejor que una taberna. En realidad, el placer que produce el olfato no se encuentra realmente en la naturaleza, sino que es algo aprendido. Y vemos que los niños disfrutan lo mismo en una habitación donde huele de un modo muy desagradable que en otra donde huele bien.
El gusto también admite muchos prejuicios: vemos que hay cosas de las que no podemos prescindir, pero que al principio tuvieron que recomendárnoslas, como el caviar o el tabaco.
A los órganos del conocimiento pertenecen: el palpar, que se diferencia del tacto, y por el cual conocemos la sustancia; por medio de la vista conocemos tanto la sustancia como la figura, y por el oído el juego o la sucesión temporal.