Correspondencia
Correspondencia Tú, mi queridÃsimo hermano, has de buscar solaz y descanso en distracciones sociales, o tienes que confiar tu cuerpo cuando enfermas a los cuidados mercenarios de gente extraña. Yo en cambio, encuentro todo el mundo en la tiernÃsima esposa de mi corazón, que comparte conmigo alegrÃas y preocupaciones. Y sé con certeza que cuando me llegue la carga de la avanzada edad, ella la aligerará con el más cariñoso de los cuidados. Yo soy más feliz que tú, hermano mÃo. Deja que te aleccione mi ejemplo. El celibato tiene sus ventajas mientras se es joven. En la madurez hay que estar casado o resignarse a una vida malhumorada y triste. Comunica a todas mis hermanas este gran cambio. A todas las saludo con el mayor cariño. De ti espero, tan pronto como sea posible, noticias ampliamente detalladas de tu situación. Y si hasta ahora he sido tan negligente para escribir, quiero corregir mi falta y no dejar nunca de ser, con todo el cálido sentimiento de mi cariño, tu afectuoso hermano
KANT