Correspondencia
Correspondencia Por último debo pedirle que no haga uso público de esta carta. Pese a que la mutilación de mi trabajo, en los primeros momentos, cuando me percaté de ella, me pareció un insulto, dejando eso de lado, he perdonado completamente al hombre que la juzgó necesaria, en parte porque yo mismo soy el culpable, por el pleno poder que le concedí, en parte porque tengo además motivos para amarlo y apreciarlo. Y él vería como una especie de venganza el que yo hubiese negado ante usted ser el autor de la recensión. Muchas personas de Leipzig y Berlín saben que yo quise hacer la recensión de Göttingen y pocas, que solamente una parte mínima de la misma es mía. Y si bien el descontento que con razón, aunque de una forma un tanto dura, muestra usted frente al recensor de Göttingen, arroja sobre mí a los ojos de todos ellos una luz perjudicial, prefiero asumir eso como castigo de una imprudencia (puesto que fue el compromiso de un trabajo cuya extensión y dificultad desconocía); prefiero eso, repito, a obtener una especie de justificación pública, que tendría que comprometer a mi amigo de Göttingen. Soy, con verdadero respeto y devoción, muy honorable Sr., su seguro servidor y amigo,
GARVE
Königsberg, 7 de agosto de 1783
Muy honorable Sr.: